El viernes 13 de novimbre estuve en San Salvador de Jujuy. La invitación venía del Plan Nacional de Lectura, y el tema a abordar: "La lectura en niños y adolosecentes en el contexto actual". La experiencia fue interesante, pero creo que más fue la participación de los asistentes , la mayoria universitarios estudiantes de la carrera de Letras. Miren, vivimos discutiendo el tema de la lectura, sin abordar la problemática de quien "guía" la lectura o de quien tiene que proveerla, ya sea a través del libro "objeto" (como le gusta llamarlo a mi amiga Mariana) o se trate del libro digital. Siempre recuerdo una famosa frase de Don Arturo Jauretche que por aquellos años '40 decía en su "manual de zonceras argentinas", hablando de los santiagueños y su problema por la escacez de agua: "... a los santiagueños no hay que darle clases sobre higiene, hay que ponerles agua, que con 45 grados de calor a la sombra por lo menos por intuición se van a bañar". Claro, lo que hay que acercar a la gente, tratatese en este caso también, son los medios. Si un niño o un adolescente no tiene libros a manos, si en su casa no se lee, si sus maestros o profesores no actualizan sus propuestas de lecturas, tampoco hay que esperar que los chicos tengan la oportunidad de ampliar sus horizontes. Lo mismo pasa con el libro digital. Se plantea la utilización de la herramienta desde la idea de un "uso responsable". Mi amiga mariana tiene razón:"los lápices 2B tienen el mismo riesgo". Mucho por debatir. En la foto me acompañan la Directora del Plan Nacional de Lectura, Lic. Viviana Correas Ceballos y el escritor Alejandro Carrizo.
Hace ya bastante tiempo con Daniel Quintero, un amigo y hermano de ruta, caminábamos por la calle Thorne, la principal de Río Grande, Tierra del Fuego, y bajo a una intensa nevada Daniel me dijo "Oscar, pensaste qué va a ser nuestras vidas dentro de 20 años?". Yo lo miré, mientras me acomodaba el gorro de la campera y le contesté "sabés que no lo pensé". Luego nos quedamos en silencio y nos perdimos entre la noche, la nieve y el barrio INTEVU que dormía en el horizonte extremo de la ciudad. Han pasado 25 años de aquella noche helada y en este tiempo publicamos libros, iniciamos proyectos nuevos, algunos en conjunto y otros por separado, viajamos por el mundo (recuerdo que la primera vez que pisamos tierra madrileña lo hicimos juntos e iba también con nosotros el poeta Julio Leite) , descubrimos nuevos amigos. La vida se fue escalonando. Daniel volvió a radicarse en Buenos Aires. Yo viví un tiempo también en Capital, después en Jujuy, tuve mis momentos afuera de la...
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